Le pasó a una paciente mía el verano pasado. Llegó un lunes por la tarde con la mano en la sien, convencida de que el sol de Orlando la había deshidratado de nuevo. "Doctora, es el calor", me dijo. Pero cuando le pregunté si tenía náuseas, si la luz le molestaba, y si el dolor era solo en un lado de la cabeza, supe que no era eso. Era migraña. Y llevaba dos años sufriendo "dolores de cabeza" sin saberlo.
Esta confusión es muy común, especialmente cuando nadie se ha tomado el tiempo de explicar la diferencia. Así que lo voy a hacer hoy, sin rodeos.
El dolor de cabeza tensional —el más frecuente— suele sentirse como una presión en ambos lados de la cabeza, como si alguien le apretara con los dos pulgares desde las sienes. Aparece cuando estamos estresados, con la nuca tensa, sin dormir bien, o después de muchas horas frente a la pantalla. Generalmente responde al ibuprofeno o al Tylenol, y con descanso mejora en pocas horas.
La migraña es otra historia. Casi siempre es en un solo lado. El dolor late, como el corazón. Y no viene solo: viene con náuseas, con sensibilidad a la luz —en Florida, con este sol, eso es un problema serio—, a los sonidos, y a veces a los olores. Hay personas que antes del dolor ven destellos de luces o manchas en la visión; a eso se le llama aura. Una migraña puede durar de cuatro horas hasta tres días, y durante ese tiempo muchos pacientes no pueden trabajar, no pueden cuidar a sus hijos, y desde luego no pueden manejar.
La diferencia importa porque el tratamiento es completamente distinto. El ibuprofeno que le quita el dolor de cabeza tensional a su esposo puede no hacer nada por su migraña. Existen medicamentos específicos —llamados triptanos— que solo se usan para eso. Y hay tratamientos preventivos para quienes tienen migrañas frecuentes, más de cuatro al mes, que pueden reducirlas de manera importante.
Algunos factores disparan las migrañas más que otros. El calor extremo del verano aquí en Orlando es uno de ellos: cuando la temperatura supera los 95°F y uno no está bien hidratado, el riesgo sube. Los cambios bruscos de temperatura —salir del aire acondicionado a tope para entrar al estacionamiento a mediodía— también pueden detonarlas. Otros desencadenantes frecuentes: el vino tinto, el queso añejo, el chorizo y los embutidos curados que contienen tiramina, la cafeína —tanto tomarla de golpe como dejar de tomarla de repente—, y el sueño irregular.
Les digo a mis pacientes: lleven un diario de dos semanas. Anoten qué comieron, cuánto durmieron, qué tomaron, cómo estaba el clima, y si tuvieron dolor. En dos semanas, muchos ya pueden identificar un patrón claro. Esa información llega al consultorio y cambia el plan de tratamiento. Es algo concreto que pueden hacer esta semana, sin esperar nada.
Cuándo venir de inmediato, sin esperar
Hay señales que no se esperan a ver si se quitan solas. Vaya a urgencias o llame al médico ese mismo día si: el dolor de cabeza es el peor que ha tenido en su vida, repentino, como un golpe fuerte en la nuca; si viene con fiebre alta, rigidez en el cuello, o confusión; si tiene dificultad para hablar o un lado del cuerpo débil; si el dolor apareció después de un golpe en la cabeza; o si es un dolor completamente nuevo para usted que empeora rápido. Ninguno de esos síntomas es para esperar con Tylenol.
Cuándo hacer una cita, sin urgencia pero sí pronto: si tiene más de tres dolores de cabeza a la semana, si el dolor le impide trabajar o cumplir sus responsabilidades, si usa analgésicos más de dos veces por semana —eso puede provocar lo que llamamos "dolor de cabeza por rebote"—, o simplemente si nadie le ha explicado bien qué tiene.
Muchas personas en nuestra comunidad aguantan el dolor porque no quieren perderse trabajo, porque creen que es normal, o porque sienten que el médico está muy ocupado para algo así. No es normal. Y tiene solución la mayoría de las veces.
En Lake Nona Medical Services atendemos a muchos pacientes que llevan años con dolores de cabeza frecuentes y nunca habían recibido un diagnóstico claro. Tenemos consultas en Narcoossee Road y en el área de Lancaster. Si leyó esto y pensó "eso me pasa a mí", venga a verme. No hace falta un especialista para manejar la gran mayoría de las migrañas. Eso es exactamente para lo que estamos aquí.
— Dra. Catherine Arevalo
Este artículo tiene fines educativos y no reemplaza la consulta médica individual. Si experimenta síntomas de alarma, busque atención médica de inmediato.
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